Me siento aliviado porque ahora tengo trabajo y puedo salir adelante poco a poco
Cuando Ricardo, originario de Quetzaltenango, decidió migrar a otro país, lo hizo con la esperanza de un futuro mejor. Pero el destino le tenía preparado otro plan. Tras llegar a la frontera, fue detenido y retornado a Guatemala. Con deudas encima, sin empleo y con el peso de haber dejado todo atrás, sintió que las puertas se cerraban.
Fue entonces, cuando apareció una nueva oportunidad. Ricardo acudió a la Oficina Municipal de Atención al Migrante y fue aceptado para participar en el “Curso de Emprendimiento” y un “Curso de Reparación Técnica”, ambos cursos que se llevaron a cabo gracias al apoyo de OIM. Ricardo aprendió desde lo más básico, como usar un cautín, hasta reparar computadoras, celulares y tablets. Adicionalmente, recibió capacitación en marketing, finanzas y gestión de negocios.
Su constancia lo llevó lejos. Fue seleccionado entre los mejores participantes y recibió capital semilla. Así nació su emprendimiento de reparación de dispositivos electrónicos.
“Me siento aliviado porque ahora tengo trabajo y puedo salir adelante poco a poco”, dice con orgullo.
Más allá de las herramientas, Ricardo valora el apoyo emocional recibido. Hoy, a sus 34 años, Ricardo trabaja por ganarse la confianza de su comunidad, mientras sueña con expandir su negocio. Su historia es un recordatorio de que, incluso después de caer, siempre hay una forma de levantarse y comenzar de nuevo.