Resguardan semillas guatemaltecas
03 marzo 2026
Con apoyo de la FAO, MAGA e ICTA resguardan semillas guatemaltecas en la Bóveda Global de Svalbard, Noruega para fortalecer la seguridad alimentaria y la resiliencia climática
Con apoyo de la FAO, MAGA e ICTA resguardan semillas guatemaltecas en la Bóveda Global de Svalbard, Noruega
Foto: ©FAO/Gabriela Herrera
Como parte de los esfuerzos globales para fortalecer la seguridad alimentaria y la resiliencia frente al cambio climático, Guatemala resguardó más de 900 accesiones de semillas nativas en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en Noruega, mediante una iniciativa liderada por el MAGA y el ICTA, con el apoyo de la FAO.
Con un enfoque basado en la ciencia, la investigación y una visión de largo plazo, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), a través del Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas (ICTA), y con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), impulsa acciones estratégicas para posicionar a Guatemala en los esfuerzos globales de conservación de la biodiversidad agrícola.
En este marco, el MAGA y el ICTA enviaron más de 900 accesiones de semillas guatemaltecas a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en Noruega, reconocida internacionalmente como el “Arca de Noé de las semillas”. Este banco de seguridad mundial resguarda más de 1.3 millones de accesiones provenientes de casi todos los países del mundo; sin embargo, la representación de América Latina continúa siendo limitada, por lo que la incorporación de Guatemala constituye un aporte significativo para la región mesoamericana.
La transferencia se realizó bajo el marco del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (ITPGRFA), con el apoyo del Global Crop Diversity Trust (Crop Trust) y la coordinación técnica de la FAO, garantizando estándares internacionales para la conservación y el acceso a los recursos genéticos.
Entre las especies enviadas se incluyen maíz, frijol, ayote, bledo y teocintle, muchas de ellas provenientes de bancos comunitarios, destacando que un 12 % de las accesiones corresponde a comunidades de los Cuchumatanes, lo que refleja el papel fundamental de los pueblos indígenas y comunidades locales en la conservación de la agrobiodiversidad y los conocimientos ancestrales asociados a las semillas nativas. En conjunto, este envío representa aproximadamente el 24 % del total de accesiones conservadas por el ICTA.
“El resguardo de estas semillas es el resultado de décadas de trabajo científico y del conocimiento acumulado por comunidades agrícolas. Cada accesión representa una oportunidad para fortalecer la resiliencia de nuestros sistemas productivos frente al cambio climático”, destacó el ICTA.
Un banco de germoplasma es una instalación especializada destinada a conservar la diversidad genética de especies vegetales, animales y microbianas, mediante el almacenamiento de semillas y otros materiales biológicos bajo condiciones controladas. Su función es asegurar la disponibilidad futura de estos recursos para la seguridad alimentaria, la investigación científica, el desarrollo de nuevas variedades y la recuperación ante crisis o desastres naturales.
En Guatemala, el ICTA es la única institución pública que resguarda un banco de germoplasma agrícola, conservando semillas de alto valor agrícola, económico, cultural y ambiental. Este banco opera bajo un esquema de conservación de mediano plazo, con una duración estimada de entre 10 y 15 años, por lo que contar con una copia de seguridad en bancos internacionales de alta seguridad resulta esencial para garantizar su preservación a largo plazo.
“La conservación de los recursos fitogenéticos es clave para construir sistemas alimentarios más resilientes y sostenibles. La participación de Guatemala en la Bóveda Global de Svalbard es un ejemplo del compromiso del país con la protección de su patrimonio genético y con los esfuerzos multilaterales para enfrentar los desafíos globales”, señaló la FAO.
Este primer envío histórico a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard marca un hito en la protección del patrimonio genético nacional, al asegurar una copia de seguridad de alto nivel para cultivos fundamentales para la alimentación, la cultura y el medio ambiente, en beneficio de las generaciones presentes y futuras.