Nueva acción anticipatoria ante previsiones de sequía
La comunidad humanitaria está ampliando la acción anticipatoria (AA), lo que permite la movilización proactiva de asistencia para anticiparse a los impactos climáticos y brotes de enfermedades previsibles mediante pronósticos sólidos (detonantes), actividades previamente acordadas y financiamiento preestablecido. Este enfoque ha demostrado ser eficaz, digno, rentable y protector de los logros en materia de desarrollo.
La acción anticipatoria para la sequía en Guatemala, consiste en un plan de asistencia coordinada con la intención de brindar apoyo a las personas en riesgo de sequía en los departamentos prioritarios de Chiquimula, Zacapa, Jalapa y El Progreso. El marco se elaboró mediante un proceso participativo con socios humanitarios que forman parte del grupo asesor de Acción Anticipativa, con el apoyo técnico de OCHA y bajo el liderazgo general del Coordinador Residente (CR).
La financiación
Este marco prevé la asignación de 4 millones de dólares estadounidenses en financiamiento mancomunado para el período 2026-2027, provenientes del Fondo Central para la Respuesta a Emergencias (CERF) de las Naciones Unidas, con el fin de proteger hasta 60 000 personas en el país mediante asistencia multisectorial oportuna y específica. Los fondos del CERF, previamente asignados, están destinados específicamente a este marco y no garantizan ni excluyen el acceso de Guatemala a los fondos de respuesta rápida del CERF para emergencias humanitarias graves e imprevistas que puedan ocurrir en el país durante el período de vigencia, ya sean sequías u otras crisis. Los organismos participantes han realizado un notable esfuerzo para movilizar sus propios recursos y vincular el marco con iniciativas financiadas por otros donantes para cubrir los costos asociados a las estrategias de preparación.
El detonante
Los disparadores se basan en pronósticos de precipitación estacionales obtenidos del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF SEAS5). Los pronósticos se agregan a nivel subnacional (Departamentos de Chiquimula, Jalapa, El Progreso y Zacapa). Los umbrales estacionales se establecen individualmente para cada plazo de anticipación, con el fin de aproximar un período de retorno anual combinado de 1 en 3 años (1 en 2,92) para la activación del marco en cualquiera de las estaciones.
Las actividades de la “Ventana A” se activan en función de umbrales individuales definidos para cada momento/plazo de seguimiento, derivados de cálculos empíricos del período de retorno utilizando pronósticos históricos del ECMWF SEAS5. Estos umbrales individuales se combinan para producir un período de retorno de activación estacional general de aproximadamente 1 en 3,5 años (véanse los umbrales individuales en la tabla 3).
Las actividades de la “Ventana B” se activan en función de umbrales individuales definidos para cada momento/plazo de seguimiento, derivados de cálculos empíricos del período de retorno utilizando pronósticos históricos del ECMWF SEAS5. Estos umbrales individuales se combinan para producir un período de retorno de activación estacional general de aproximadamente 1 en 4,4 años (véanse los umbrales individuales en la tabla 3).