Odalys, joven afrodescendiente de Izabal, fortaleció su identidad y liderazgo con UNFPA, creando Afrocreatividad para empoderar juventudes.
“Antes no me reconocía como una mujer afrodescendiente. No porque no lo fuera, sino porque crecí en un entorno donde nunca se hablaba del tema. Lo descubrí en un curso con UNFPA y fue como abrir los ojos al mundo. Ahora camino con más seguridad, sabiendo quién soy”, cuenta Odalys Gonzáles, joven lideresa de Morales, Izabal.
En la costa Caribe de Guatemala, muchas adolescentes y juventudes afrodescendientes enfrentan invisibilización, racismo y barreras en el acceso a educación y servicios de salud pertinentes. En América Latina y el Caribe, las adolescentes afrodescendientes tienen un 50% más de probabilidades de convertirse en madres durante la adolescencia que sus pares no afrodescendientes, una brecha asociada a desigualdades estructurales que limitan sus oportunidades y proyectos de vida.
Para cambiar esta realidad, UNFPA, junto a instituciones públicas y organizaciones locales, impulsa espacios de formación y diálogo para que las juventudes afrodescendientes fortalezcan su identidad, conozcan sus derechos y accedan a servicios de salud con información clara y sin discriminación.
En Izabal, más de 300 jóvenes han participado en espacios de formación para aprender sobre su cuerpo, prevención del embarazo en la adolescencia, derechos y liderazgo comunitario. Además, a través de jornadas comunitarias y actividades informativas, se ha llegado con información a más de 1,400 jóvenes. En estos espacios también reflexionan sobre el racismo, la historia y la identidad afrodescendiente.
Lo que para Odalys comenzó como un proceso personal de reconocimiento y resignificación de su identidad se convirtió en un camino colectivo de liderazgo. A partir de su participación en los procesos de formación, fundó junto a otras jóvenes afrodescendientes la organización Afrocreatividad, un movimiento que empodera a las juventudes con herramientas creativas de información y comunicación para defender sus derechos.
Odalys sabe que el orgullo por la identidad también se aprende y se comparte. “Yo espero que mi historia inspire a otros jóvenes a abrazar lo que son. Los invito a no tener miedo y a que, con muchísimo orgullo, se presenten ante el mundo diciendo: ‘Yo soy afrodescendiente.’"